Dejamos una parte de nosotros en todo lo que tocamos

No estamos simplemente cantando, escribiendo, horneando una torta, o programando una computadora. En cada actividad que realizamos, dejamos una marca influenciada por nuestro pasado, emociones, la narrativa que nuestras mentes construyen, los valores a los que aspiramos, las personas que somos, y en las que nos estamos convirtiendo en ese preciso momento.

La suma de todas las decisiones que tomamos en una actividad representa esa parte de nosotros. Es lo que nos diferencia, y lo que podría, si se hace de manera consciente, elevar dicha actividad a un nivel completamente diferente.

¿A pesar de todo esto, estamos conscientes del tipo de marcas que estamos dejando? Ellas son un reflejo de nosotros. ¿Si nos atreviéramos a observarlas, serían agradables o preferiríamos mirar a otro lado?

No es una simple actividad, eres tú

La parte de nosotros que dejamos está hecha de todas las decisiones que tomamos en nuestra actividad. La razón de ellas viene a su vez del gusto que tengamos, moldeado por los valores en los que creemos, la narrativa dentro de nuestras cabezas que le busca sentido al mundo, experiencias, nuestros altos y bajos, nuestras risas y llantos.

Los compositores son un buen ejemplo; existen muchos temas de donde escoger sus letras, muchas más formas de expresar el mismo mensaje, y aun así ellos tienen una inclinación natural hacia una forma u otra. Escribir, cantar, actuar, o pintar, todas son formas de manifestar algo, y son excelentes medios para hacerlo.

Sin embargo, existen actividades más sutiles que también muestran nuestros colores: lo que hacemos cuando hay silencio, el cómo leemos, lo que hacemos cuando nos gusta o disgusta algo, o incluso hornear una torta.

Mides, bates, combinas, viertes y horneas. Este es el guion, a pesar del mismo nadie puede hacer la misma torta que tú. Es el cuidado adicional que tenemos con los huevos, o tomar algo más de tiempo en la mezcla, los pequeños detalles y decisiones durante el proceso, lo que moldea nuestra torta, y a su vez a nosotros.

No es simplemente una torta, eres tú.

Un indicador en tiempo real

Mirar a esa marca personal que dejamos es un indicador acertado de quién somos y en quienes nos estamos convirtiendo.

¿Qué aspectos de nosotros mismos estamos presentando? ¿Son descuidados? ¿Reflejan los valores en los que creemos? ¿Siguen la visión que tenemos, o hemos sido derrotados por la pereza, mediocridad, o el conformismo?

Cada vez que actuamos, nos estamos moldeando, a la vez que forjamos una marca en todo lo que hacemos. ¿Esa torta está acorde con nuestro ferviente deseo por excelencia? ¿Acata nuestros estándares? ¿Lo que está en frente de nosotros es un reflejo de nosotros que estamos contentos de ver, o uno que nos hace apartar la mirada?

Debemos actuar, no por inercia, sino con intención.

Una selecta parte de nosotros

Podemos moldear cómo es la marca que dejamos, adquiriendo gusto y observando de manera franca lo que hacemos

Desarrolla gusto

Para tener gusto, debemos primero descubrir el guion que debemos seguir para hacer las cosas bien. Aprende lo básico de tu actividad. ¿Cómo hago una torta? ¿Cuáles son los ingredientes? ¿Cuáles son los pasos necesarios?

Una vez sepas cómo funcionan las cosas, puedes alterar el guion un poco. Comienza a experimentar, crear nuevos pasos, o completamente remover otros. Pregúntate

  • ¿Qué sucede si reduzco la mantequilla?
  • ¿Si añado canela, qué cambiará?
  • Puede sonar loco, pero ¿qué sucede si dañado dos manzanas?

Aprendemos cómo los cambios afectan nuestros resultados, y esto transformará tu gusto poco a poco. Podemos incluso llegar a romper el guion.

Finalmente, comparte lo que sabes con otras personas. Sea enseñando, o simplemente compartiendo experiencias, esto nos permite hacer más robusto lo que sabemos y aprender de la experiencia de otras personas.

Observa la parte de ti que acabas de dejar

Haz tu actividad como siempre, pero aparta algunos minutos al final de la misma para apreciar tu creación. Sé honesto y pregúntate cosas como…

  • ¿Qué refleja esto de mí?
  • ¿Me agrada el resultado?
  • ¿Está acorde con mis estándares?

Admitir que no nos gusta algo que hicimos es desgarrador, pero es la única manera en que podemos mejorar. Si el resultado no es lo que esperamos o no nos gusta, identifica que es lo que te molesta, por qué no te gusta, y cámbialo. Debes repetir este proceso tantas veces como lo necesites.

Un reflejo de quién somos

Esto es precisamente la razón de que la marca que dejamos eleve cualquier actividad a un nivel completamente distinto. Tratamos a cada tarea como una extensión de nosotros mismos, un reflejo de quién somos y en quienes nos estamos convirtiendo.

En ella ofrecemos todo lo que somos: nuestra historia, carácter, ideas, mente, y esfuerzo. Cambiamos la actividad y a nosotros mismos por medio de pequeños momentos, decisión tras decisión.

Sin embargo, si eso suma belleza o fealdad, depende de nosotros. Si alguna vez lo que hacemos se desvía de nuestra visión, tenemos que ser honestos con nosotros y hacer los ajustes necesarios.

No importa si nuestro medio nos provee gran expresión, o si nos dota de una presencia más sutil, siempre estamos detrás de todo lo que hacemos.

La parte de nosotros que dejamos a todo lo que tocamos es nuestra marca personal, una de la cual espero estemos orgullosos.

Nunca te pierdas de un post

Recibe una notificación cuando el post semenal esté disponible!

Imagen del autor

Laotze de Abreu

Ingeniero en Informática, escritor y humano apasionado por pensar