Donde la chispa de nuestra vida se encuentra

Ya tenga un tono feliz o triste, las historias puede darnos una gran sensación de satisfacción. Sus eventos encajan perfectamente; podemos juzgar con mayor facilidad las acciones narradas, y cuando estamos ansiosos por saber qué es lo siguiente que sucederá, podemos seguir leyendo o pasar al siguiente capítulo.

Sin embargo, no podemos saltar partes de nuestra historia, ni hacer que vaya más rápido, lo que sucede a nuestro alrededor puede sentirse caótico, y la línea entre las decisiones tontas y sensatas es borrosa.

Cuando comparamos estos dos tipos de historias, nos sentimos atraídos hacia el control y una narrativa más clara para nuestras vidas.

A pesar de esto, tan ideales como suenan estas historias, ¿no estaríamos arruinando las nuestras si tuviéramos la perspectiva de estas otras?

Una pulcra historia de dragones

A continuación no hay spoilers.

El cómo las piezas de una historia encajan una vez está completa es increíble.

Me enamoré de “Fuego y Sangre”, escrito por George R. R. Martin, la historia de la dinastía de los Targaryen.

Uno de los aspectos más encantadores del libro es su narrador. Él reúne reportes de varios historiadores, y muchas veces chismes y fuentes poco confiables, para contar la historia del libro.

Cuando existe conflicto entre las distintas versiones, el autor ficticio llega al extremo de especular cuál es la verdad, dejando una ambigüedad creíble y la responsabilidad de unir los puntos se deja al lector

De “Fuego y Sangre” me impresionó cómo una historia puede tomar el caos de un montón de eventos y transformarlo en una narrativa digerible. Lo que sucede está organizado, podemos juzgar y contrastar acciones y, incluso cuando la historia nos sacude, mantenemos la sensación de control.

No obstante, la narrativa de nuestras vidas es diferente a las que encontramos en libros o películas.

En medio del desarollo

Cuando la comparamos con otras historias, la nuestra no tiene la misma perspectiva.

Nuestras decisiones no son tan fáciles de catalogar. Estamos ansiosos por tomar las mejores decisiones, pero la línea entre tontería y sensatez es más difícil de distinguir. Lo que consideramos lo mejor hoy puede diferir de lo que nuestro yo del mañana, con más experiencia y ayudado con retrospección, pensará.

En nuestras vidas, al igual que aquellos protagonistas en otras historias, estamos en el medio del desarrollo. Cuando estamos dentro de la narrativa, se complica más el encontrar un orden a lo que sucede. A pesar de que las piezas con el tiempo también encajarán, en el presente parecen caóticas. Se nos complica tener la certeza de dónde está yendo todo esto.

En el presente, nuestras historias son crudas en vez de pulidas. No podemos seguir leyendo o mirando el siguiente capítulo para conocer la conclusión. No. Tenemos que esperar impacientemente a que nuestra historia se desenvuelva naturalmente.

Pero todo esto es donde la chispa de nuestras historias está.

La chispa de no saber

El factor diferenciador de nuestra historia es que no somos espectadores mirando desde arriba. Nosotros vivimos nuestra historia.

Estas aparentes fuerzas que se oponen a nosotros pueden que sean la tensión necesaria para hacer un viaje increíble. Dado que, ¿qué es un gran héroe sin un gran villano?

Esta incertidumbre es el fondo que hace que nuestras decisiones, propósitos y quiénes somos, destaquen.

A pesar del caos y la ambigüedad, navegamos decisiones y circunstancias lo mejor que podemos. Decidimos ir a la guerra, aun con miedo y no saber si volveremos. Escogemos amar sin reservas, pese a sentirnos frágiles, y la posibilidad de terminar lastimados o lastimando.

Si nada estuviese en riesgo, ¿cuán significativo sería cualquiera de estas acciones?

Sin importar el resultado de nuestro reto o meta, sea tonto o sensato, derrota o victoria, con o sin heridas, debemos disfrutar de la historia que estamos escribiendo.

Interpretar nuestro papel lo mejor que podamos

Nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros en nuestras historias. Esa es la razón de querer saber más de lo que podemos. También ese es el porqué comparar nuestra historia con otras sea tentador.

Aun así, tenemos papeles diferentes en cada historia.

En los libros y las películas, somos espectadores. Por un momento podemos caminar en los zapatos de sus personajes, saber lo que saben, ver cómo ellos y su mundo de desarrolla.

En nuestras historias, tenemos un papel más activo. No vemos cómo se desenvuelve, sino que formamos parte de ella. Los elementos que pueden intimidarnos, como la incertidumbre y límites, pueden ser la oportunidad para crear una aventura de la que estemos orgullosos.

Es humano sentirnos abrumados por porciones de nuestra historia. Sin embargo, recuerda tu papel. Haz lo mejor que puedas con lo que tengas.

Afortunadamente, no podemos arruinar nuestras historias.

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Imagen del autor

Laotze de Abreu

Ingeniero en Informática, escritor y humano apasionado por pensar