Sé un soñador con los pies en la tierra

Un soñador con los pies en la tierra es alguien que ve lo que otros no pueden ver, algo inexistente, y al mismo tiempo considera lo que es práctico y logra traerlo a la realidad. Una persona que puede ir desde la imaginación y la memoria al mundo real.

Un individuo que ha conseguido un balance delicado. Evade la poca visión que viene de no ver más allá de lo que existe, pero también evita el espiral de locura que proviene de vivir en Wonderland.

Nosotros también podemos encontrar beneficio en este abundante recurso. Ya sea con propósitos artísticos o fines meramente prácticos, encontraremos ideas, conceptos, y perspectivas imprescindibles.

Podemos tener lo mejor de ambos mundos si estamos dispuestos a buscar ideas y esforzarnos por hacerlas reales. Podemos ser soñadores con los pies en la tierra.

Tocando lo intangible

La imaginación nos da un vistazo a lo que no existe, o lo que ha dejado de existir. Sin haber experimentado algo, podemos crear cualquier cosa.

Estamos aquí ahora, pero si cerramos los ojos, nuestra mente puede llevarnos a donde sea, y es increíble pensar que podemos ir de este lado al otro. Podemos tener cielos rojos, hablar acerca de zapatos para nuestras mentes, ser un pájaro o un lobo.

Cualquier “¿Qué tal si…?” está al alcance de nuestra mano: soluciones por ser inventadas, situaciones aún por ocurrir o arte que no ha sido concebido. El límite para nuestra imaginación solo es dictado por nuestra habilidad para imaginar.

Nuestra memoria es un buen punto de partida para imaginar. Depende de qué tan buenos observadores seamos; no tenemos que inventar nada, todos los detalles están en nuestra mente. Cuando camino esta calle, veo la noche, los árboles, puedo sentir la sal en el aire, pero la memoria me lleva a un tiempo y lugar diferentes; no son las mismas personas pasando a un lado, y el sol está arriba en el cielo. Algunas memorias son tan fuertes que no necesitan detonantes.

Ya sean imágenes reales o ficticias, la imaginación nos desconecta de lo que es y del dónde estamos, nos da acceso a un recurso interminable. Momentos de inspiración, felicidad, puntos de inflexión en nuestra vida, así como aquellos agrios y amargos.

Los artistas necesitan todos los colores, no solo los brillantes. Esto es cierto también para disciplinas como la ingeniería. De este cúmulo de experiencias e inacabables posibilidades pueden surgir soluciones a problemas, nuevas perspectivas y visiones revolucionarias. Todos se beneficiarían de mirar más allá de lo que es.

Sin embargo, esto que tenemos ahora es exactamente lo que podemos perder de vista al ver más allá.

Volando muy cerca del sol

Puede que no conozcamos cómo poner los pies en la tierra de nuevo.

La imaginación puede ser tan dulce que funciona como un escape cuando no nos gusta nuestra realidad. Es así que nos adentramos más y más dentro de la madriguera.

Las semillas necesitan tierra. Nuestro arte no puede ser admirado si solo está en nuestras mentes. El camino sin retorno a la imaginación es como tener un montón de pintura, lienzos e ideas, pero sin pintar. Las soluciones y las perspectivas que ganamos serían para nada si no pueden emplearse en el mundo real.

Nuestras memorias tienen el mismo peligro. Aquellas apreciadas representan un sitio de descanso cuando el camino es rudo, pero tenemos algo aquí y ahora, y puede que lo perdamos al ir a un sitio diferente. En cuanto a aquellas más amargas, son parte de quienes somos, pero pueden ser intrusivas. Cada vez que vienen, es igual a vivir la amargura de nuevo.

Así que, más allá de ser placentero o desagradable, no podemos vivir en un castillo hecho de nubes

Necesitamos una forma de traer el enorme recurso que representa nuestra imaginación a la realidad.

Transición de lo ideal a lo real

Debemos orquestar ambos mundos de tal manera que podamos ir de uno al otro.

La cuestión con la imaginación es restringirla ligeramente. El proceso creativo es similar a reunir materiales; no tenemos idea de cuánto necesitaremos, así que conseguimos tanto como podamos. Los filtros y las limitaciones arruinarán el proceso creativo. Sin embargo, si podemos tener restricciones muy sutiles, tener un tema en particular, un deseo o meta en mente; esto permitirá a nuestra imaginación moverse libremente en una dirección que favorece nuestra intención.

Tenemos que preguntarnos: “Si todo fuese posible, ¿qué haríamos?” ¿Qué haríamos con esta emoción visceral? ¿Es material para una canción, una historia, poema o ensayo? ¿Deberíamos suprimir su intensidad o aumentarla? Para aquellos problemas prácticos, ¿Qué está ignorando todo el mundo? ¿Es realmente un problema? ¿Cómo le damos la vuelta? ¿Qué no hemos intentado?

Entonces, cambiamos los ojos con los que vemos nuestras ideas. Si estábamos reuniendo materiales, ahora es el momento de refinarlos. Necesitamos preguntarnos cómo planeamos ejecutarlos, y una parte crucial es evitar tacharlos de imposibles o imprácticos inmediatamente. Estas ideas creativas son inusuales; es natural que el cómo actuemos sobre ellas sea también atípico. Estamos siendo retados, como artistas o ingenieros, a resolver el qué y el cómo. Si nuestras ideas no cumplen nuestras expectativas, buscaremos más.

Cuando tenemos éxito en conectar la imaginación con la realidad, nuestras ideas no serán lo que teníamos en mente. Este producto que nuestra mente ha producido se hizo diferente durante esta transición, con el tiempo y esfuerzo, y puede que nos guste más este resultado.

Pies en la tierra, vivir en la luna

Más allá de los beneficios que la imaginación pueda traer, necesitamos desarrollarla por ella misma. Permítete tener ideas tontas y mantén una forma de ser ligera. Es así que cuando necesitemos este poderoso recurso, podemos, de una manera más fácil, traer ideas, encontrar soluciones creativas y perspectivas únicas. Todo el mundo se beneficiaría de poner algo único de su mundo en cada cosa que hacen.

Sin embargo, no debemos olvidar que no podemos vivir en un castillo en las nubes. Tenemos que evitar el espiral de locura que viene de solo vivir en sueños. Necesitamos volver aquí, aceptar los retos que se nos presentan y pensar de una manera práctica cómo conectar la imaginación con la realidad.

Así es como nos volvemos soñadores con los pies en la tierra. Vemos más allá de lo que es, distinguimos un sinfín de posibilidades y encontramos la manera de traerlas a tierra. A veces tenemos éxito, otras veces solo nos divertimos. Aun así, nos mantenemos puliendo nuestra habilidad para observar el mundo.

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Imagen del autor

Laotze de Abreu

Ingeniero en Informática, escritor y humano apasionado por pensar