Solo por un momento dile 'ahora no' a los problemas
Esperamos.
Y esperaremos por mucho tiempo antes de que el descanso que deseamos finalmente esté aquí, porque los problemas nunca terminan.
Nos decimos que solo será un poco más, pero la verdad es que estamos reventados.
Nuestros problemas y responsabilidades son vitales, y les asignamos un tiempo y recursos específicos. Pero puede que no consideremos nuestro propio bienestar como parte de la lista.
Posponemos el tiempo para nosotros en un futuro incierto donde todo está en orden. Aun así, algo siempre aparece.
Es así que le presentamos a las personas excusas y disculpas, retrasamos la lectura de nuestro libro, el proyecto que tenemos, beber agua, caminar en el parque, tomar el sol, o detenernos un par de segundos para recuperar nuestro aliento.
Nos privamos precisamente de lo que provee significado a la lucha: las pequeñas victorias, la parada en el peldaño, el descanso antes de tomar otro paso.
El tiempo que buscamos está mucho más cerca de lo que pensamos, e incluso así escapa nuestros ojos. Debemos aprender a reservar un espacio para disfrutar y decir ‘ahora no’ a los problemas cuando intentan importunar.
La habilidad para decir ‘ahora no’ a los problemas
La idea de un tiempo para nosotros donde ponemos nuestros problemas a un lado momentáneamente viene a raíz de un fragmento de la historia de Steven Universe.
En algún punto, los protagonistas están plagados de una infinidad de problemas urgentes; están atrapados en una guerra sin sentido que destruirá el mundo, perdieron amigos, y aquellos que quedan están divididos por traición. Todos están sangrando, perdidos y fatigados.
En medio de este caos, los personajes deciden celebrar una boda. Eso puede parecer absurdo y fuera de lugar. Sin embargo, tal ocasión es lo mejor que pudieron haber hecho.
La boda es un símbolo de descanso, una pausa de todo lo que están pasando, una pequeña victoria hacia su meta, un recordatorio de exactamente por lo que están peleando.
Necesitamos eso.
A pesar del montón de cosas espantosas, necesitamos dejarlas a un lado momentáneamente, o decir ‘ahora no’, y disfrutar del tiempo que hemos reservado para nosotros.
Puede ser literalmente una boda , ir por una taza de té, hacer senderismo, incluso algunos minutos para respirar o echarnos agua fría en la cara. Después de todo, los problemas no son solo emergencias; son la base de la existencia y el crecimiento, y siempre estarán allí.
Un tiempo para tomar un respiro
Reservar un tiempo para nosotros es primordial, especialmente si consideramos que los problemas nunca terminan.
Esperar por un momento libre de problemas para dedicarnos a algo que queremos no tiene sentido. De la misma forma que reservamos tiempo y recursos para nuestros deberes, tenemos que hacer lo mismo cuando se trata de nosotros.
Es así que hacemos justamente eso, y decimos ‘ahora no’.
Entonces, recobraremos fuerzas para continuar, recodaremos el porqué hacemos lo que hacemos, y podemos tomar un descanso.
Cuando volvemos a nuestros problemas o deberes, no solo disfrutamos de más energía, sino también de una nueva perspectiva, nuevas ideas, o soluciones que se nos pudieron ocurrir: el problema puede que no parezca tan complejo como antes. Lo más importante es que ejercitamos nuestra capacidad de enfocarnos en lo que queremos, en vez de aquello que nos ofrecen, o lo que es urgente.
Cómo es decir ‘ahora no’
Tenemos que reservar una cantidad fija de tiempo y espacio para nosotros de manera regular y comprometernos a ella.
Encargándonos de problemas
Reservar tiempo para nosotros no es un sinónimo de descuidar nuestros problemas. Tenemos que usar cierta cantidad de tiempo en ellos, planificar, y tomar acción.
Puede que no resolvamos todo en un día, pero tenemos que hacer nuestra parte hoy. De tal forma, concentrarnos en el tiempo que hemos reservado para nosotros y dejar a un lado el resto del mundo es más fácil.
Nuestro tiempo
Entonces, agendamos rutinariamente tiempo para nosotros. De la misma forma que la mayoría de personas no tiene una conversación mientras nada, debemos evitar hacer muchas cosas al mismo tiempo. Eso incluye también distracciones, y considerar este tiempo con la misma importancia que le daríamos a una cita con un médico.
Algunos días nuestro tiempo viene de compartir con personas o atender un evento. En otros, cuando estamos solos, establecemos un tiempo y fecha determinados, como 25 minutos a una actividad el sábado.
Podemos incluso tomar un minuto o dos, incluso segundos, entre deberes; detenemos completamente lo que estamos haciendo para concentrarnos en nuestra respiración, relajar nuestros hombros, echar agua fría en nuestra cara, o caminar.
Inicialmente, los problemas seguirán estando presentes en segundo plano. Aun así, debemos solo reconocer su presencia. Sabemos que están ahí, no las empujamos ni las escondemos, sino que continuamos de cualquier forma. Si alguna idea viene a nosotros fuera de lo que estamos haciendo, la escribimos en un trozo de papel para después. De esa manera, aliviamos el ansia de actuar ahora y guardamos una preciada idea.
La mezcla de emociones asociadas a problemas junto a aquellas de tranquilidad y disfrute de nuestra actividad se siente incómoda. Sin embargo, no tenemos que dejar que eso no interrumpa tampoco; agridulce sigue siendo mejor que solo agrio. Gradualmente, los problemas se disolverán para ser solo ecos, y nuestra actividad prevalecerá.
Reserva tiempo para ti mismo, no importa cuán pequeño
El problema nunca fue los problemas en sí mismos, sino posponer tiempo para nosotros a un futuro incierto.
No tenemos que esperar a que todos nuestros problemas desaparezcan para disfrutar de un momento. De otra manera, puede que necesitemos una silla cómoda para la espera.
Es así que en medio del caos, del amplio rango de emociones y problemas que podemos tener, les decimos ‘ahora no’ y reservamos un tiempo para nosotros donde podemos descansar, renovarnos, encontrar una pequeña victoria, recordar de qué se trata la lucha: una risa, la calidez del sol, aprender, sensaciones, compañía, una taza de té, silencio, incluso tomar más problemas para resolver.
Poco a poco, los límites de nuestro tiempo se vuelven más fuertes, y a pesar de qué problemas vengan, tendremos un sitio a donde regresar cuando nos sintamos reventados.
No esperamos más